Cada 6 de abril se conmemora el Día Mundial de la Actividad Física, una
fecha impulsada desde el año 2002 por la Organización Mundial de la Salud
(OMS) con el objetivo de promover el movimiento como un elemento esencial
del bienestar y generar conciencia sobre los riesgos del sedentarismo.
La actividad física incluye todo
movimiento corporal que requiera
gasto de energía, desde caminar
y andar en bicicleta hasta tareas
domésticas o actividades recreativas.
Sin embargo, a nivel global, más del
31% de los adultos y cerca del 80%
de los adolescentes no cumplen con
los niveles recomendados por la
OMS, lo que incrementa el riesgo de
enfermedades crónicas y disminuye la
calidad de vida.
¿Por qué es tan importante moverse?
La evidencia es consistente: la actividad física regular aporta beneficios
clave para la salud física, mental y cognitiva.
- Reduce el riesgo de hipertensión, diabetes, accidentes
cerebrovasculares y algunos tipos de cáncer.
- Disminuye los síntomas de estrés, ansiedad y depresión, y
mejora el estado de ánimo y la salud mental en general.
- Favorece la salud cerebral, la memoria y la concentración,
especialmente en edades tempranas.
Combatir el sedentarismo:
un desafío global
El sedentarismo se ha convertido en
uno de los principales factores de riesgo
para la salud. Expertos recomiendan
interrumpir largos periodos de
inactividad con pausas activas, caminar
más a diario, usar las escaleras y
aprovechar espacios públicos seguros
para moverse.
Un compromiso de toda la comunidad
Cada 6 de abril, instituciones de salud de todo el mundo refuerzan este
llamado e invitan a personas de todas las edades y condiciones, incluyendo
pacientes oncológicos, a descubrir los beneficios de incorporar actividad
física en su vida cotidiana.